Kippel

Enrique Freire & Frank G. Rubio


Como decía mi abuela, “No sé si voy o vengo”. Este es el poso que me deja la movida –lamentablemente más mediática que real- del 15M y su posterior reflejo electoral. Y digo “reflejo electoral” porque me temo que se va a quedar ahí, no traspasando la barrera celular de la esfera personal. Y es que en el país en el que si un coche se para en un paso de cebra el peatón da las gracias al conductor, poniéndole casi en el libro de familia, hablar de cambios y no hablar del gran cambio que se debería llevar a cabo en nuestra esfera personal y social es inútil.
No se pueden reivindicar cosas que deberían ser lógicas, y si se hace y se provoca incomodidad y sorpresa es que nos lo deberíamos hacer mirar. Y es que si eso sucede sólo una cosa puede estar pasando: hemos dejado en manos de otros –con traje, de izquierdas, de derechas, con sotana o en mono- nuestro concepto de ser políticos, de ser ciudadanos, de tener respeto por el de al lado y de preocuparnos por lo que sucede a nuestro alrededor más cercano.
Se asegura con contundencia que algunos de los que solicitan esos cambios “superficiales” y referidos a la política –con minúsculas- son antisistema. Pues que yo sepa no han venido de Júpiter, ni de una tribu Yanomami ni son Tuaregs, así que son tan del sistema como el primero. ¿Pero, entonces, que es el sistema? El sistema es ese que nos garantiza que trabajaremos de sol a sol para pagar una casa, para encima hacer que esa reivindicación sea exigida por el mismo que se caga en el sistema, pero que quiere que le salga algo más barata. Treinta y ocho siglos de Historia de la Humanidad para acabar en esto, para hacer que lo del pan y el sudor de la frente sea tan actual como si lo hubieran dicho ayer, hasta el punto que hay que celebrar tener curro como si nos hubiera tocado la lotería. Yo es que ya me planteo que el sistema tiranizador al que siempre desembocamos tenga algo de genómico, una alteración de una proteína colocada ahí por nuestros esclavizadores lagartos…perdón, me sale el conspiranoico que llevo dentro…no volverá a ocurrir (al menos lo intentaré)
Y todo ello, por supuesto, rodeado de una intrínseca fealdad, espejo de nuestras vidas y actos. Se habla despectivamente de lo de Sol como un tenderete como si no fuera mierda lo que hay ya instalado, un bombardeo continuo de hormigón para hacer del centro de Madrid una sartén de freír cerebros en el Mc Donald de la esclavitud, eso sí, pagado por todos sin rechistar.
No puedo criticar que alguien, manipulado o no, aburrido o no, haya salido para pedir no se sabe muy bien qué o simplemente para defecarse en la forma de hacer las cosas y los convencimientos que nos han metido con un fórceps invertido. No lo puedo criticar por la sencilla razón de que a mi manera lo he alentado desde diversos sitios, este blog uno de ellos. Es más, ese “estoy cabreado por todo” es la única autenticidad de todo el movimiento (sentados, mal comienzo), al que tristemente auguro una caída en la perversidad del propio sistema, que siempre intenta alimentarse de las tripas del que quiere cambiarlo. Otra cosa muy distinta es que es lo que se debería buscar que sucediera, y como he comentado más arriba, es un cambio en la forma de vivir y de comportarnos, que me temo no lograremos poniendo pancartas.
Como les digo, estoy como tres por cuatro calles. Ya calzo determinada edad para fiarme de que esto acabe en algún sitio y por otro lado me aparece cierta sonrisa lúbrica deseando que suceda, carcajeándome al ver como tanta gente se ponía nerviosa por cuatro gatos que no ocupan ni una grada en el Bernabeu. Claro que si me dejan elegir entre los finales de este “elige tu propia aventura” tan coñazo prefiero lo del meteorito para acabar como polvo estelar. Al menos terminamos con fuegos artificiales.
Mientras tanto permaneceré atento a mis sensaciones, y sobre todo a los avances sobre células madre, esperando poder alterar ese gen raro que tanto me molesta, al que sólo puedo conjurar con mis visitas a la naturaleza, la lectura de cómics y la carcajada.
Enrique Freire

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